Kala Ruiz, astróloga consentida del mundo del espectáculo, pronostica difíciles tiempos para el país. Aunque prefiere no meterse más con la política, refiere que en la actualidad el país vive una evidente oscuridad, que se irá agudizando hacia 2012, aunque también con mucha luz como contraste.
Kala Ruiz es una de las consentidas de quienes creen en la influencia de los astros, y tal vez sea la que mayores inquietudes siembra entre los indecisos y escépticos que se animan a leerla en TV Notas o escucharla en "Venga la alegría" de TV Azteca. Desde hace varios años, su fama empezó a correr de boca en boca y hoy es un secreto a voces el hecho de que se trata de alguien "muy acertada"; actualmente tiene su línea de consulta telefónica (45 pesos más IVA el minuto), además de estar considerada como la tarotista de las estrellas.
Antes de dedicarse de lleno al esoterismo, Kala fue bailarina y actriz de televisión, cine y teatro. Estudió actuación en la Academia Andrés de Soler de la ANDA; fue alumna de Héctor Azar, Juan José Gurrola, Julián Pastor y Germán Dehesa. Hizo teatro bar con Ausencio Cruz y Víctor Trujillo, y trabajó con Alejandro Jodorowsky en Santa sangre.
-¿También le lees las cartas a los políticos?
-En sexenios anteriores, sí; ahorita no. La verdad es que no vale la pena enterarte de sus asuntos ni que te pregunten cosas. A final de cuentas, no ganas más y arriesgas mucho. Varios tarotistas han sido acosados y perseguidos, así que yo mejor valoro mi tranquilidad, antes que meterme en esos enjuagues.
-¿Se puede saber cómo nos va a ir en el 2007 a los mexicanos? En caso afirmativo, ¿cómo le haces para saberlo?
-Le hago preguntas a las cartas o a los libros, a la manera de oráculos; así te enteras de cómo va a estar el embrollo. El calendario maya nos dice que, a nivel mundial, estamos entrando a un periodo apocalíptico de seis años, y México no es la excepción. Ahorita estamos en una evidente oscuridad, que se irá agudizando de aquí al 2012. Vienen años difíciles, drásticos, aunque también con mucha luz como contraste; no hay medias tintas.
-¿Qué puedes decir de Felipe Calderón?
-Los radicales de todos los partidos, incluso del suyo, no lo van a dejar trabajar a gusto. Viene mucha austeridad, autoempleo. Él ya entró con medidas drásticas en seguridad, es un hombre con carácter, no el chabelazo del sexenio pasado. Ya sabíamos que tenía la mecha corta, pero no tanto.
-¿Crees tú que Margarita Zavala sea su alma gemela?
-En cierto sentido, sí. Ella es muy inteligente, transparente; un privilegio para él.
-¿Cómo ves a Ebrard?
-Se metió en una ratonera. Van a tratar de derrocarlo más de 20 veces los de su propio partido y la oposición.
-¿Todo eso no lo dices por lo que lees en los periódicos?
-No. Soy vidente, veo la verdad.
-¿Ves a López Obrador como presidente constitucional en el futuro?
-Definitivamente no.
-¿Regresará el PRI?
-No sé con certeza si el próximo sexenio, pero sí regresará. Se están ubicando como los moderados del sistema y van a tener mucho peso en las decisiones de la Recámara de Diputados (ríe).
-¿Y una mujer al frente del país?
-Dentro de tres o cuatro sexenios.
-¿Es verdad que le leíste las cartas a Madonna?
-No en persona, pero sí a través de una pantalla. Yo trabajaba en un programa de televisión que se llamaba Hollywood DF. A ella le vaticiné que se iba a casar varias veces y que sí tendría hijos.
-También se las leíste a Hugo Sánchez...
-Sí. Yo vaticiné que también sería un entrenador exitoso. Me impactó mucho su energía y saber que nació un día de eclipse. Es como un águila: donde fija su mirada, fija un objetivo y lo cumple; no desparrama nada de energía.
-A lo mejor te conviertes en su asesora, como la maestra de feng-shui de La Volpe, ¿no?
-A mí me encantaría estar cerca de la selección, no para decirles quién va a ganar sino para trabajar en la parte metafísica de la autoestima. Crear ganadores es una cuestión cultural.
-¿Cuándo te diste cuenta de que tenías poderes fuera de lo normal?
-En mi familia se asustaban mucho porque yo hablaba con ángeles y espíritus desde los cuatro años.
-¿Cuál ha sido para ti el momento más difícil en estos menesteres?
-Cuando tenía 22 o 23 años, yo quería tener poder a través de la magia, y eso está muy mal. Quería estar con los influyentes, ser la señora presidenta. Hacía trabajos... bueno, nunca he hecho magia negra, pero sí andaba acercando novios y cosas por el estilo. Entonces tuve un accidente espantoso, me despedacé un tobillo y ahí se acabó la bailarina; fueron tres años de operaciones y desbalance. La actriz guapa se quedó coja, subió de peso y tuve que volverme cómica. A partir de entonces, la espiritualidad entró fuertísimo en mi vida. Desde entonces sé que no tengo permiso de hacer ningún tipo de magia que no esté conectada con Dios.
-¿También te analizas a ti misma?
-Me leo las cartas, pero soy más objetiva con los demás. En mi carta astrológica estaba claro que una de mis hermanas iba a morir, y lo de mi accidente también. Todo eso ya está predeterminado, pero hay un gran margen de libre albedrío.
-¿Qué es lo que más busca la gente?
-Amor, dinero y sexo, en ese orden.
-¿Y salud?
-Ahorita están surgiendo tumores de la nada, infartos a los 23 años, muchos problemas de huesos y con los dientes. La energía que se está dando no va a ser fácil aguantarla de aquí al 2012, hay que estar preparados.
-En tu página web se dice que manejas la práctica del tantra. ¿En qué consiste?
-La energía sexual es una de la más potentes que existen. Con ejercicios haces posible que esa energía salga de la vagina, que penetre por el pene de la pareja, que circule por su columna vertebral, salga por su cabeza y entre por la tuya, formando un núcleo de luz. Cuando sientes que vas a tener un orgasmo, te detienes y vuelves al jugueteo, subiendo a un nivel más alto. Llega a ser tanta la compenetración que tocas con los dedos a Dios mismo. Todo lo que te propongas lo realizas, sobre todo en el momento del orgasmo, porque es como crear planetas y universos.
-Tengo entendido que estudiaste en la India con el gurú Osho.
-Cuando yo llegué ahí, él ya había muerto. Él fue un hombre tan liberal, tan inteligente, tan sabio. Me enseñó a valorar el gozo y quitarme la culpa, a saber que la espiritualidad no tiene nada que ver con la castidad ni con la pobreza.
-¿Te quedaste con ganas de destacar como actriz o bailarina?
-Como bailarina me fue bien, incluso trabajé con Pérez Prado. Como actriz, me hubiera gustado hacer ciertos papeles, pero no me puedo quejar: durante 27 años nunca me faltó trabajo, y decir eso en México está cañón. Hice más de 100 obras de teatro. En cine trabajé con Jodorowski, en Santa sangre, era un papel pequeño de prostituta; también hice cosas muy comerciales, como Chiquita pero picosa, con Verónica Castro.
-¿Jodorowsky ya leía el tarot?
-Sí, él me enseñó algunas tiradas, igual que su hija Marcela. Aprendí mucho de su mundo mágico.
-Se dice que algunos de sus actores tronaron mentalmente.
-Sí, muchos se quedaron en el viaje. Era muy shockeante lo que mostraba.
-¿Cómo te ha pegado la fama?
-Afortunadamente, no me llegó de golpe. Llevo 30 años en esto. Me llegó junto con la madurez.
-¿Tu gente cercana no te dice que ya se te subió?
-Cuando empiezas a triunfar, no a toda la gente le gusta. Sí te quedas más sola.
-¿Cuál es la clave de la felicidad?
-Vivir en el presente y con la certeza de que somos parte de un plan inteligente o divino, como quieras llamarlo.
FERNANDO FIGUEROA
El Universal
Domingo 31 de diciembre de 2006 |